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Mi nombre es Yuly y soy postulante en el monasterio de Albacete desde hace casi un año. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para saludar y presentarme a la federación. Tengo 29 años y soy natural de Colombia, aunque desde hace más de una década resido en España junto a mi familia. Fue en mi país natal donde, a través de una novena a Santa Teresita y unas catequesis, recibí por primera vez el llamado al Carmelo; sin embargo, he pasado por un proceso largo de discernimiento en el que fue decisiva una peregrinación al santuario mariano de Medjugorje. Allí, de la mano de nuestra madre, el Señor volvió a reiterarme el llamado y ha estado acompañándome en el camino hasta el momento en el que fui capaz de decirle “Sí” y aventurarme a tocar a las puertas de un Carmelo. Cada momento aquí me parece una confirmación de que ser carmelita es su voluntad para mí, y me siento alegre y con el corazón profundamente en paz por haber respondido por fin a su llamada.

Mi caminar en el monasterio prosigue y, por eso, tengo la alegría de compartir con ustedes una buena noticia. Dios mediante, el día 8 de septiembre tendrá lugar mi toma de hábito y el inicio del noviciado. Tomaré el apellido religioso de Cristo Rey. Les pido que ese día me tengan en cuenta en sus oraciones, para dar así el siguiente paso en la orden acompañada de la intercesión de todas.

Y, aunque sea tardíamente, quiero agradecer las oraciones por mi padre, que hace unos meses estuvo internado en el hospital a causa del COVID. Se recuperó después de una estancia corta y hasta ahora, gracias a Dios, parece que la enfermedad no le ha dejado ninguna secuela.

Un cordial saludo, Yuly.

16 de Septiembre de 2020

Queridas hermanas de la federación,

Un saludo y un abrazo grande desde Albacete. Soy la hermana María Yuly, espero que se encuentren bien. Ya han pasado unos días de mi toma de hábito, hemos regresado a nuestra rutina y he tenido tiempo para dejar que toda la alegría y los nervios se asienten un poco. Ese día estaba realmente feliz, no podía parar de sonreír y, al mismo tiempo, me resultaba extraño el pensamiento de que ya había pasado un año de postulantado y era la hora de dar el siguiente paso. No dejo de sentir que es un hecho tan grande y sorprendente que Jesús me diga que me quiere a mí, precisamente a mí entre cientos de personas, por prometida suya; y, sin embargo, me siento tan cómoda, tan en paz. Me parece de verdad que estoy en mi lugar haciendo lo que es su voluntad y eso me llena de plenitud y calidez: “Sólo en Dios encuentro descanso, de él viene mi salvación; sólo él mi roca, mi salvación, mi baluarte; no vacilaré”.

Quisiera agradecerles todo su apoyo y su interés. Antes y después de la toma de hábito han ido llegando mensajes de ánimo y de enhorabuena. También he recibido promesas de oración que me han acompañado estos días y me han hecho sentir respaldada en este paso tan significativo que iba a dar. Me han dicho que no es habitual hacer una toma de hábito que se retransmita en las redes sociales, pero las circunstancias de la pandemia han propiciado que sea así y gracias a ello mi familia en Colombia, amigos y conocidos de esta casa y las diferentes comunidades de la federación pudieron hacerse presentes desde la distancia. Es muy bonito poder compartir un momento tan dichoso y sentirme acogida no solo en el seno de mi comunidad, sino por toda la federación. 

Agradezco también las notas y los detalles que me han enviado. Es muy agradable saber que hermanas a las que no conozco en persona, pero a las que nos une una misma vocación, hacen el esfuerzo de escribirme y enviarme algo para felicitarme. Muchísimas gracias. Las llevo en mi oración, y cuento con la de ustedes para el futuro, para así poder perseverar y dejarme conducir en todo por Dios.

También quiero agradecer a mi comunidad. Desde el principio me han hecho sentir parte de su familia, una más entre mujeres decididas y firmes que buscan a Dios. Espero avanzar a su lado y aprender de ellas de ahora en adelante y hasta que el Señor disponga. Gracias por el esfuerzo que se tomaron en preparar y ensayar todo. Gracias por acogerme y aceptar el desafío de caminar juntas. Me encomiendo a su cuidado y al de la Virgen santísima. Que nuestra madre del cielo continúe revistiéndonos a todas de sus virtudes y glorifiquemos a Dios con nuestra vida. 

Un cordial saludo,María Yuly de Cristo Rey.

Carmelitas Descalzas Albacete