
Mis impresiones del encuentro familia-federal son muy buenas y dejadme decir que me ha conmovido especialmente, la presencia de las hermanas Mª Rosa de Alquerías, con su andador incorporado y su enfermedad de Parkinson, de Auxiliadora de Altea y de Ivana de Puzol.
Personalmente no conocía a la mayoría de las hermanas y ha sido un lujo ver cómo jóvenes y ancianas nos acogíamos en un apretado nudo fraterno poniendo a disposición de la Federación lo “poquito” que cada una podíamos aportar.
Todas sabemos por experiencia lo que supone, a ciertos años, dejar nuestras “rutinas” cotidianas, aunque sean por unos días y ponerse en camino a un lugar tan querido, para nosotras, como es el desierto de Las Palmas un tanto lejano para algunas.
Hemos intentado animar el fuego federal desde nuestra sencilla aportación que se hizo vida en los encuentros que Teresa Gil, con su sabía pedagogía y a través de la conversación en el espíritu, nos ha hecho recorrer de la mano de Teresa, por el Camino de Perfección.
Este estilo de familia se ha actualizado estos días, no solo entre nosotras, también en el trato con nuestros hermanos con los que hemos podido compartir oración, entre pasillos y cena como despedida.
¿Qué más deciros queridas hermanas? Estoy muy contenta de haber aportado mi “cornadillo” para que se pudiera realizar el encuentro y debemos animarnos unas a otras para que no se pierda ninguna ocasión fraterna de compartir la rica herencia recibida.
En este momento recuerdo el texto de VC nº 110 en el que se nos dice con una mirada esperanzada en el futuro:
“¡Vosotros no solo tenéis una historia gloriosa para recordar y contar, sino una gran historia que construir! ¡Poned los ojos en el futuro, hacía el que el Espíritu os impulsa para seguir haciendo con vosotros grandes cosas! (VC 110)
Y escuchando a Teresa me despido:
“En su nombre os pido hermanas e hijas mías, que siempre lo pidáis a Nuestro Señor, y que cada una haga cuenta… que en ella torna a comenzar esta primera Regla de la Orden de la Virgen Nuestra Señora… (F 27 11) Plega a Nuestro Señor, que nosotras hagamos la vida como verdaderas hijas de la Virgen y guardemos nuestra profesión, para que Nuestro Señor, nos haga la merced que nos ha prometido. Amén (F 16, 7)
H. Sagrario de la Santísima Trinidad. Daimiel