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2025 11 14, Alquerías, Mª Rosa, Experiencia personal de la Convivencia

Queridas hermanas de la Federación: Voy a contaros un poco mi experiencia. Ahora que la cronista Paqui ha desarrollado tan bien, sin dejar nada de la Convivencia que nos ha dado la Ponente Teresa Gil. También he leído las aportaciones de Sagrario y Rosa Mª. La mía llega un poco tarde como acostumbro, por la lentitud que tengo en todo.

Antes que llegara la Lista de las asistentes tuve el atrevimiento de pedirlo a la priora y Cdad. (que no se lo esperaban), además era la primera vez que iba a la Convivencia. Lo aprobaron y hna. Juana Mª se animó con la intención de estar cerca por si necesitara ayuda. A todas quiero dar las gracias por vuestra comprensión y cercanía.

Estoy un poco desvalida aunque no soy todavía dependiente, más mayor y torpe en caminar pero no me impide participar en estos Encuentros federales. He disfrutado mucho, sobre todo ver a las hermanas de nuevo: Ivana caminando muy ligera y Mª Auxiliadora con mucho ánimo dejando la siesta para ir al Museo… Rosa de Altea con su alegría y bizcocho enorme, más los chistes que nos contó. Sidioly, de las más jóvenes, nos alegró mucho los recreos. Junto con Mª del Puerto y Ariadna bailaron y actuaron como verdaderas artistas. Montse, conocida de todas, se sigue emocionando por muchas cosas y es fiel a las convivencias. A Martha de Zaragoza no la conocía ni a Ariadna. Ahora puedo decir que a cada una de la Federación la tengo en mi mente y corazón, por eso me atrevo a pedir vuestra oración para que esta TORRE DE PISA (como nos llaman los médicos a los que por el Parkinson, vamos inclinados de un lado) que lo asuma bien, ya que todo es Don de Dios.

Estoy muy agradecida a mi Cdad. por facilitarme visitar el Desierto y poder convivir en fraternidad con 13 hermanas que me han dado muchos buenos ejemplos. He dejado para el final a nuestra consejera organizadora y moderadora Marisol. Gracias por animarme desde el primer día. Como tú nos dices: Que el Señor os bendiga.

Hasta otra ocasión. UN ABRAZO EN COMUNION.

(Las Convivencias opino que son positivas y no dejarlas)

Mª Rosa ALQUERIAS

Crónica curso interfederal de formación inicial en Úbeda

CRÓNICA Y SÍNTESIS DEL CURSO DE FORMACIÓN INICIAL INTERFEDERAL

Casa de Espiritualidad – Úbeda, 21-26 Septiembre 2025. Profesora: Teresa Gil Muñoz

Se podría decir que la experiencia de todo curso comienza mucho antes de llegar al lugar donde se va a realizar. Y, como suele suceder, parte de esta experiencia es ver que, a veces justo antes de partir, después de planear detalles, transportes y maletas, cambian muchos de nuestros planes.

De esta manera, con los imprevistos con los que cada comunidad se encontró, el Señor se encargó de realizar por nosotras el mayor de los preparativos: alistar nuestra alma para la cita que nos esperaba en este curso y vivirlo “viniese lo que viniese”, con la confianza de que Él es más grande que cualquier expectativa que pudiéramos tener. Para comprobar al final que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman.

Día primero:

El 21 de septiembre Maestras, Madres, organizadoras y formandas tomamos nuestros “listos” preparativos y partimos a Úbeda, al Museo-Casa de espiritualidad de nuestros Hermanos Carmelitas Descalzos para reunirnos nuevamente de forma presencial, después de mucho tiempo, la formación inicial de las Federaciones del Carmelo Teresiano de España.

El resto de ese día estuvo destinado para conocer el sitio e instalarnos. A eso de las 8:00 pm rezamos vísperas en la iglesia y luego de reunirnos todas, pasamos al refectorio para cenar.

“Ay, pero qué calladitas que son en este grupo” dijo una de las maestras en el comedor. Lo que no sabía, es que al finalizar la semana, una vez derretido el hielo de la timidez y entrando en confianza, el silencio en el refectorio sería algo que no iba a volver a ocurrir.

En el curso estábamos hermanas de España, México, Argentina, Colombia, Brasil, Guatemala, Costa Rica y Vietnam; mujeres de diferentes culturas, edades y tiempo de formación. Era la combinación perfecta para que en esa semana viviéramos el Carmelo como esa familia que no conoce fronteras ni lenguas, porque una sola es la patria del cielo a la que estamos llamados y uno solo el idioma del Amor con el que Dios nos habla.

Después de cenar tuvimos una sesión en el salón y nos presentamos brevemente. En total estuvimos 23 hermanas, lamentando la ausencia de las Hnas. de Antequera por razones de fuerza mayor.

La organización estuvo a cargo de la Hermana Marisol, Consejera de Formación de la Federación de Aragón-Valencia, y nos acompañaron la Hermana Inés, Presidenta de la Federación de Andalucía-Badajoz; la Hermana Viviana, Consejera de esa misma Federación y Maestra de las Hermanas del Convento de Talavera la Real; La Hermana Patricia, Priora de las Hermanas del Convento de Badajoz y la Hermana Raquel, Maestra de las Hermanas de San Fernando.

El curso fue dictado por Teresa Gil Muñoz, perteneciente a la Compañía de Santa Teresa de Jesús, Doctora en Teología, conocedora y apasionada de Santa Teresa.

Seguidamente se nos entregó el horario del próximo día y ya que muchas veníamos de largas horas de viaje, nos fuimos a descansar.

Día segundo:

Esa mañana 22 de septiembre, como el resto de mañanas, comenzamos la jornada con los laudes y un rato de oración.

Mientras cantábamos “Oh, Hermosura que excedéis” como himno de laudes, por la ventana del salón podíamos ver cómo el amanecer iba reemplazando el oscuro cielo por tonos naranjas y amarillos, iluminando la hermosura de la creación en los campos de olivos que parecían no tener límite en el horizonte.

Después de desayunar, inició “la primera sesión oficial” de este curso.

Estando todas sentaditas revisando las carpetas que se nos habían entregado, Teresa Gil nos presentó el nombre que marcaría nuestro itinerario de la semana: “Juntos andemos, Señor: seguidoras y discípulas de Jesús al estilo de Teresa hoy”.

Esto abrió un espacio de reflexión “¿Qué significa andar junto al Señor? y ¿Seguirlo con Teresa en el siglo XXI?”

Teniendo en cuenta esto, Teresa Gil nos preguntó: “Si este encuentro con Teresa de Jesús pudiera crear una novedad absoluta en mi vida como carmelita ¿cuál sería?”. Y nos invitó a escribir nuestra respuesta, recalcando la importancia de que los deseos queden registrados. Luego se proyectó una imagen de una puerta en medio de un espacio abierto, lo cual, se podría decir, es un absurdo.

Después del ejercicio que nos conectaba con nuestros deseos y la imagen de la puerta, la invitación con la que inició el curso fue: entrar juntas por este “absurdo” al lugar que ya habitamos. Reconociendo que a veces necesitamos esa “Puerta absurda” para tomar consciencia de que quizá, sin darnos cuenta y quitando toda idealización, ya estamos viviendo lo que Teresa vivía.

Y ¿qué vivía Santa Teresa?

Para conocerlo, el curso se desarrolló en una especie de mapa biográfico, que se dividió en los cuatro días que estuvimos allí. Conoceríamos a Santa Teresa como persona en desarrollo, como mujer creyente, mujer en salida y, finalmente, como Teresa fundadora.

Era como si, entrando en un bosque teresiano, se nos dieran las coordenadas para ver más allá. Y experimentar que en nuestro proceso, Teresa de Jesús puede ser más que “SANTA Teresa”, un ideal imposible de alcanzar; y comenzar a verla como nuestra compañía y acompañante de camino.

El trabajo del curso se dividió en cuatro momentos: las sesiones en el salón, ejercicios de trabajo personal, encuentros en pequeños grupos acompañados de una puesta en común y un recogimiento al final de cada jornada.

Después de esta presentación se nos dio un breve descanso para comenzar el desarrollo temático del curso. Cada sesión se inició con una dinámica para introducirnos y situarnos, dejando el ruido de fuera y prepararnos para recibir el contenido preparado.

En esta ocasión escuchamos la canción -Despiértame- del grupo IXCIS y Teresa Gil nos invitó a despertar, a pedir el deseo de ser hijas de Teresa de Jesús para vivir, despiertas, el carisma teresiano.

El contenido que trabajamos ese día consistió en los comienzos de Santa Teresa. Su contexto histórico, su infancia, su entorno familiar, hitos de su desarrollo y los principios de su vocación.

Pero esta mirada “biográfica” iba a estar acompañada de una mirada de relectura: aprender a abrir nuestro foco y descubrir, más allá de los datos e incluso más allá de lo que la misma Teresa de Jesús escribió, todo un compendio de acontecimientos humanos que marcarían el nacimiento, crecimiento, maduración y purificación de su relación con Dios.

Y descubrir que, efectivamente Dios inspira, pero también lo hace desde nuestra humanidad. Y desde esta perspectiva ver cómo Dios poco a poco fue transformando aquel temor servil de los inicios de Santa Teresa en Amor. Y este Amor vivido como un trato de Amistad.

El refectorio fue el espacio perfecto para conocernos un poco más. Compartiendo en distintas mesas pudimos saber más de nuestras historias y experiencias, además de compartir risas y anécdotas. Ese día, por ejemplo, se vivió “una fiesta del Carmelo”. Celebramos, compartiendo una torta, el cumpleaños de la Hermana Ariana de la comunidad de San Fernando.

Y la “fiesta” no solo fue durante el tiempo en el refectorio. Recogiendo los platos y ayudando a los Padres a lavar y organizar, la comunión y el compartir se extendieron a la cocina. Entre chistes y trabajo estábamos todas juntas como si nos conociéramos desde hace mucho, rompiendo incluso las barreras del lenguaje, compartiendo con nuestras hermanas de Vietnam, Hermana Odile y Hermana Cecilia, dichos en español que rápidamente aprendieron, y ellas a su vez nos contaron varias cosas y saberes de su cultura.

Y tras reírnos tanto en la cena, esa noche en el recreo cerramos la jornada con una sesión de chistes.

Día tercero:

El 23 de septiembre conoceríamos a Santa Teresa desde su experiencia de Dios y, para hacerlo, la sesión de la mañana comenzó con un video de danza contemporánea que representaba la “mirada de la Trinidad”.

Bajo esta mirada de apertura a la experiencia del Amor de Dios recorrimos todo el proceso que Santa Teresa vivió con respecto a la oración. Los acontecimientos y etapas que marcaron el camino para que ella pudiera encontrar que detrás del silencio, en lo profundo, había un Tú que no juzga, sino que AMA.

Durante la comida nos visitó la Presidenta de la Federación Flos Carmeli, la Hermana María Elena. Nos dio un detalle a cada una y estuvo con nosotras en la tarde invitándonos a vivir este curso no solo como una experiencia de aprendizaje de contenidos y datos, sino como una formación para la vida.

“Nos unen tantas vidas del pasado y del presente” decía la canción con la que arrancamos la segunda parte del trabajo del día para invitarnos a reflexionar nuestro propio proceso en la oración. Después de hacer memoria en el tiempo personal, fuimos “enviadas de dos en dos” para compartir lo trabajado. Permitiéndonos un espacio de encuentro y comunión.

Tras rezar las vísperas y cenar, en el recreo medimos nuestra “capacidad de concentración y recogimiento”. Al ritmo de la canción -Flor del Carmelo- de los Frailes Carmelitas Descalzos de México se hizo la primera dinámica de la noche. Una secuencia de sonidos realizados con vasos plásticos, 23 vasos sonando a una sola voz. Para sorpresa de todas se logró una coordinación estupenda.

La segunda actividad consistía en recoger con los pies una tira larga de periódico sin dejar caer la botella vacía en una de las puntas. Nos dividimos en varios grupos para realizarla. En esta dinámica se nos unieron los hermanos Paco Victor y Antonio Ángel.

Día cuarto:

La mañana del 24 de septiembre, día de la Virgen de la Merced, fue distinta al resto de mañanas. No sólo porque era el Santo de nuestra Hermana Mercé del convento de Mataró. Sino porque rezamos los laudes más temprano que de costumbre, cantamos como himno “Caminemos para el cielo” y salimos con la primera luz del día al convento de la Purísima Concepción, que quedaba a pocas calles. Caminábamos juntas para vivir con nuestras Hermanas de Úbeda la Eucaristía, nuestro pedacito de Cielo aquí en la tierra.

Las Madres nos recibieron con un desayuno al aire libre. El menú: churros y mucho amor. Después de compartir parte de la mañana con ellas nos devolvimos con la barriga llena y el corazón contento.

Ese día hablamos lo importante que era aprender a vivir la propia casa, habitar la propia persona para encontrarnos con la paz, ese Tú en el interior. Teresa Gil puso el ejemplo del fondo pacificado del océano, pero para llegar ahí había primero que entrar por esa turbulencia de la superficie.

Y como el curso trataba de tomar a Santa Teresa como compañera de camino, no podía faltar su consejo de la “determinada determinación” y que esta intención última de determinarse iba en camino en configurar nuestra voluntad a la de Dios.

Pero somos humanos y a veces fallamos. Por eso, parte fundamental del desarrollo de ese día fue ver estos consejos de Teresa de Jesús, teniendo siempre presente la humanidad de Cristo; y lo importante que es reconocer nuestra propia condición humana y sentirnos necesitados de su salvación. Habitar la propia casa, aceptando lo que hay en ella, no en otra. Cultivando lo bueno y trabajando en las cosas por mejorar. Y así, con los ojos puestos en aquel que nos puede salvar, comenzar este viaje turbulento hacia el fondo del mar confiadas en la misericordia infinita de Dios.

Esa noche no rezamos las vísperas junto con los Padres en la iglesia, para terminar el día rezamos juntas en el oratorio. Rezando el salmo 26 la Hermana Marisol nos hizo la invitación de compartir en voz alta una frase o versículo de ese salmo que quisiéramos guardar en nuestro corazón. E hicimos propio el Magníficat diciendo cada una los acontecimientos de la historia por los cuales estábamos agradecidas y así proclamar con nuestras almas la grandeza del Señor.

Como este era el último curso de formación inicial de la Hermana Mariana de la Madre de Dios del convento de Badajoz antes de su profesión solemne, en medio de las Vísperas hicimos una pequeña “despedida”. Sus hermanas prepararon una entrega de símbolos en la que todas pudimos participar y acompañarla; y cerramos con una canción hecha especialmente para ella.

Y con este espíritu de agradecimiento y fraternidad vivido en las vísperas comenzamos el recreo. Esa noche estuvo llena de presentaciones y bailes en medio de risas. Salsa, sevillana, cumbia, zamba, tango y la sardana.

Día quinto:

Tras una velada de música y danza comenzó el último día del curso. Durante la mañana trabajamos el tema de Teresa Fundadora. Todas las facetas y aspectos vistos los días anteriores desembocaban en Teresa de Jesús como una mujer en salida.

La dinámica de apertura para esta reflexión fue una charla de la cantante Natalia Lafourcade, contando desde su experiencia cómo había encontrado en su interior, en el sentirse habitada, la respuesta a la misión a la que estaba llamada. Y se nos invitaba a reflexionar acerca de nuestra misión personal, para descubrir que toda vocación tiene una dimensión misionera.

Teniendo en el centro el tema de la misión, trabajamos las claves que acompañaron a Teresa de Jesús en esta etapa final como fundadora. La importancia de conectar con los principios fundamentales en la vivencia de la fe personal y comunitaria, en la contemplación y la hermandad, en el paso de la ley a la gracia.

Recordando que la misión brota de la fuente de la vida y no de ideologías pudimos ver a Santa Teresa en la humanidad más que en su proyecto, volviendo a la matriz de nuestro carisma.

Después de cerrado el temario con broche de oro nos preguntamos ¿cómo agradecerle a Teresa Gil todo lo que nos había dado en este curso? No solo el contenido teórico, sino también su tiempo y sobre todo su pasión por Santa Teresa, que alimentaba la llama que estamos formando en nuestro proceso inicial como carmelitas.

El momento para hacerlo fue la comida. Le dedicamos juntas una canción y le dimos una tarjeta con los mejores recuerdos de cada una. Abrazos y más abrazos fueron el postre de ese día.

En la tarde, junto con el Padre Antonio Ángel recorrimos el Museo de la casa y concluimos la visita en las reliquias del Santo.

En la mesa redonda de ese día Teresa Gil nos invitó a compartir lo que significó para nosotras todo lo vivido en esos días. Y así, en medio de Tesoros, perlas, montañas, caminos y estrellas, terminamos oficialmente las sesiones del curso.

A las seis partimos a Linares para celebrar la Eucaristía con las Hermanas de allí.

La acogida de las hermanas de Linares fue el broche de oro para esta semana viviendo juntas. Nos tenían preparado con las Hermanas de Úbeda un gran banquete y más de una tuvimos que volver a casa aflojando el ojal del cinturón.

Antes de despedirnos bailamos de nuevo, porque donde hay buena compañía no puede faltar el baile. La Hermana Cecilia se animó a compartirnos y enseñarnos algunos pasos y también le cantamos a la Hermana Marisol un popurrí de su México querido en agradecimiento por la organización y dedicación de este curso.

Una de las hermanas de Linares nos cantó unos hermosos versos y la Hermana Inés se unió con su voz para cerrar nuestro encuentro.

Después de despedirnos y con la prisa de los horarios, partimos nuevamente hacia Úbeda.

Día sexto:

Esa última mañana la vivimos celebrando la Eucaristía y los Laudes con los Frailes.

Luego fuimos a desayunar juntas y después de muchos abrazos, saludos y buenos deseos, Maestras, Madres, organizadoras y formandas salíamos por la puerta que días antes nos había recibido.

Ese día volvíamos a nuestras comunidades con las raíces más fuertes que nunca y el espíritu listo para seguir caminando juntas con el Señor. Y así, recorriendo de regreso largas horas de viaje, haciendo un recuento de lo vivido en esa semana podríamos descansar el día séptimo viendo que todo era bueno.

Hna. Paula. Talavera la Real (Badajoz)

25 11 11 Daimiel, Hna Sagrario, Impresiones del encuentro federal

Mis impresiones del encuentro familia-federal son muy buenas y dejadme decir que me ha conmovido especialmente, la presencia de las hermanas Mª Rosa de Alquerías, con su andador incorporado y su enfermedad de Parkinson, de Auxiliadora de Altea y de Ivana de Puzol.

Personalmente no conocía a la mayoría de las hermanas y ha sido un lujo ver cómo jóvenes y ancianas nos acogíamos en un apretado nudo fraterno poniendo a disposición de la Federación lo “poquito” que cada una podíamos aportar.

Todas sabemos por experiencia lo que supone, a ciertos años, dejar nuestras “rutinas” cotidianas, aunque sean por unos días y ponerse en camino a un lugar tan querido, para nosotras, como es el desierto de Las Palmas un tanto lejano para algunas.

Hemos intentado animar el fuego federal desde nuestra sencilla aportación que se hizo vida en los encuentros que Teresa Gil, con su sabía pedagogía y a través de la conversación en el espíritu, nos ha hecho recorrer de la mano de Teresa, por el Camino de Perfección.

Este estilo de familia se ha actualizado estos días, no solo entre nosotras, también en el trato con nuestros hermanos con los que hemos podido compartir oración, entre pasillos y cena como despedida.

¿Qué más deciros queridas hermanas? Estoy muy contenta de haber aportado mi “cornadillo” para que se pudiera realizar el encuentro y debemos animarnos unas a otras para que no se pierda ninguna ocasión fraterna de compartir la rica herencia recibida.

En este momento recuerdo el texto de VC nº 110 en el que se nos dice con una mirada esperanzada en el futuro:

“¡Vosotros no solo tenéis una historia gloriosa para recordar y contar, sino una gran historia que construir! ¡Poned los ojos en el futuro, hacía el que el Espíritu os impulsa para seguir haciendo con vosotros grandes cosas! (VC 110)

Y escuchando a Teresa me despido:

“En su nombre os pido hermanas e hijas mías, que siempre lo pidáis a Nuestro Señor, y que cada una haga cuenta… que en ella torna a comenzar esta primera Regla de la Orden de la Virgen Nuestra Señora… (F 27 11) Plega a Nuestro Señor, que nosotras hagamos la vida como verdaderas hijas de la Virgen y guardemos nuestra profesión, para que Nuestro Señor, nos haga la merced que nos ha prometido. Amén (F 16, 7)

H. Sagrario de la Santísima Trinidad. Daimiel

25 11 10 Serra, Hna. Rosa Mª, Testimonio convivencia

Desde Serra un pequeño testimonio de la última convivencia, la del año 2025.

Fue muy positiva. A la fraternidad le doy un 10. Al tema tratado otro 10. A Teresa Gil otro 10.

Hablar de convivencia Federal, es hablar también de los hermanos, este año nos sorprendieron con el obsequio de una visita guiada por las instalaciones de su comunidad, pudimos ver todas las dependencias de la que es su vivienda, y también el museo, faltó tiempo para visitar el cementerio, queda para otra vez. Fue una bendición. Otro 10 a los hermanos. No enumero más muestras de cercanía y fraternidad para no alargar.

A las 3 animadoras del último día, de la última noche un 20.

Pero voy a pensar en voz alta. Las convivencias no deben suspenderse, pero tal vez va llegando el momento de pensarlas de otra manera.

Hasta última hora se desconoce si se mantiene o si se desconvoca por falta de número, pensemos otra manera de hacerla para que el número nunca la condicione, yo expongo una.

Nos invitaron a soñar, voy a hacerlo en voz alta. ¿Por qué no pensar en 2 convivencias al año pero de un solo día? Una podría ser en una comunidad que podría rotar y la otra en el desierto. Así la comunidad que acoge (no todas tienen por qué acoger si no les va bien, o no les parece bien), la diversidad es muy necesaria y buena. Así todas las hermanas de la comunidad que acoge PODRIAN convivir con otras hermanas, las hay muy mayores que ya no están para salidas, pero si se las visita en casa…

Cada una de las comunidades que asista a la convocatoria-convivencia, aporta alguna cosa para la comida, y se comparte, así no somos gravosas. Se puede estructurar el día, compartiendo la Eucaristíay alguna Hora de la Litúrgia y unos días antes, la encargada de la formación, puede mandar un tema para preparar y compartir, donde podamos hablar todas. Habrá espacio para compartir ideas, proyectos y sueños y la parte lúdica que nunca tiene porque faltar.
Las hermanas que viajen de lugares más lejanos se las puede acoger en comunidades cercanas al punto de encuentro.

La 2ª convivencia puede hacerse en el desierto o en otra comunidad, a elección.

Pienso que de esta manera podrían participar muchas más hermanas, pues cada vez es más baja la asistencia.

Un abrazo grande para todas

25 11 10 Puzol, Hna. Paqui, Crónica convivencia.

En el marco incomparable del Desierto de las Palmas, hemos tenido la convivencia anual de la Federación del lunes 20 al viernes 24 de octubre de 2025. Participamos 14 hermanas pertenecientes a las comunidades de Altea, Alquerías, Daimiel, Puzol, Serra y Zaragoza. Y la profesora-animadora de la convivencia ha sido Teresa Gil, religiosa de la Compañía de Santa Teresa, que ya la había acompañado en dos ocasiones anteriores.

El tema de la convivencia fue “Siguiendo a Teresa en camino hacia la plenitud. Relectura compartida del Camino de perfección”. A lo largo de estas tres jornadas de la convivencia teníamos dos encuentros por la mañana y dos por la tarde.

Antes de iniciar el curso, Teresa se presentó por si había alguna que no la conocía y nos dio unas breves pinceladas del fundador de su congregación, Enrique de Ossó, profundamente enamorado de Teresa de Jesús, a la que definió como “robadora de corazones”.

En este primer día, Teresa nos entregó el material que iría desarrollando durante los tres días de la convivencia y nos invitaba a preguntarnos desde dónde habíamos sido convocadas.

El tema que iba a centrar el primer día era nuestra identidad. Para motivarnos, nos ofreció el testimonio de una artista que hablaba de sus deseos y el descubrimiento de su misión en el mundo. Teresa nos invitó a pensar sobre nuestros deseos y desde dónde los alentamos. Hizo una breve exposición sobre el camino que santa Teresa inició y que “bullía en su interior” y nos invitó a hacer una lectura personal sobre el primer capítulo de Camino de perfección, con unas indicaciones que pretendían descubrir las inquietudes que nos provocaba la lectura de este texto, que posteriormente compartimos.

En las sesiones de la tarde estuvimos escuchando las heridas del mundo en clave de identidad comunitaria, nos invitaba a fijarnos en la mirada de la Santa hacia el mundo y cómo desde esa mirada, generaba una nueva forma de vida, de oración. Teresa Gil nos ofreció tres imágenes sugerentes de las heridas de hoy: la gota y el océano, la interconexión del pensamiento sistémico y el girasol. Nos invitó a preguntarnos por las heridas que observamos en nuestro día a día. Y finalmente nos propuso la figura de Nicodemo, buscador de verdad que acude a la Fuente de agua viva, Cristo. Concluyó la sesión con un canto en clave de sinodalidad.

El segundo día tenía como objetivo cómo se realiza este sueño juntas, con la mente abierta y conectado el corazón. Así como a la Santa el Señor le inspiró deseos de realizar algo nuevo, también a otras mujeres se les han generado esos deseos y, en diálogo, son capaces de llevar adelante el proyecto. Teresa se hace cargo de lo que ha generado en otras y es capaz de salir de su zona de “confort”. Es creativa y osada en la encarnación de ese sueño. Se nos interrogaba sobre lo que vivimos, si ya no sirve y qué acentos percibíamos en este momento actual. El reto que propone Teresa Gil lo sintetizaba en lo que llamaba “credo comunitario”: Él nos juntó: la iniciativa siempre es de Dios – Él mora: asegura siempre su presencia – Él nos sustenta: constante cuidado de Dios.

Pasó, a continuación, Teresa a invitarnos a establecer relaciones fraternas de amistad, no basadas en la afectividad sino en el auténtico amor, en la igualdad, a crear comunidades teresianas como “espacios contenedores fuertes”. Nos interpeló sobre el pasado, presente y futuro de la vida religiosa, cómo armonizar esos tiempos y la clave nos la da el Santo: “Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes…”. La importancia de pasar del Yo al nosotras y todas en Dios. Se trata de ir adquiriendo una identidad discernida en común, a semejanza de la que Jesús tuvo con sus discípulos a los que llama amigos. Y desde esa mirada de Jesús, generar una identidad nueva, una comunidad en femenino.

El tercer día estuvo centrado en la importancia de conectarse con la fuente de vida. Hicimos un ejercicio de recordar nuestros lugares, situaciones o personas que son nuestra fuente de inspiración y lo pusimos en común. Teresa nos animó a seguir el testimonio de la Santa, que pone el acento en el encuentro con Cristo, en la oración, en esa respiración en el Espíritu. Vimos las dificultades de la Santa y nos preguntamos cuáles son las nuestras. Tenemos un centro unificador que es el corazón, ahí en ese interior, donde “no estamos huecas”, es donde se nos comunica Dios. Teresa nos invitó a disponernos con libertad para “entrar dentro”. Y esa experiencia nos hará ir creciendo en libertad y en verdad. La importancia de la libertad, “no andar encogidas ni apretadas”, sino que “cuanto más santas, más conversables”. Reflexionamos sobre la experiencia del amor y del temor en la Santa, “amor que nos hará apresurar los pasos, el temor nos hará ir mirando adonde ponemos los pies para no caer”. En esta última sesión Teresa nos invitó a leer el capítulo 10 de Camino de perfección, con una guía que nos facilita. Y a dedicar un tiempo al “Reloj vital” que nos dará a conocer nuestra capacidad de entrega.

Nuestro último encuentro fue un compartir fraterno, en el que cada una expresó con libertad su experiencia de la convivencia, que para todas fue enriquecedora, hasta el punto de que alguna hermana, que en principio no había pensado asistir, expresó su contento por haber participado. Los encuentros fraternos siempre nos ofrecen la oportunidad de conocer hermanas de otras comunidades y supone un regalo para todas.

La pedagogía que nos propuso Teresa ha sido variada y muy interesante, pasando por sus exposiciones hasta el trabajo personal, el compartir en pequeño grupo y en pareja, de manera que nos permitió profundizar en todos los temas que nos fue señalando, sobre todo el Camino de perfección pero también otros textos sugerentes como Fratelli tutti del Papa Francisco, y textos de otros autores que resultaban interpelantes.

Las imágenes inspiradoras que fue mostrando en la exposición de los temas también han sido enriquecedoras: el iceberg para señalar la experiencia de la Santa de ir pasando de lo más superficial a lo profundo, las escenas de la película “De dioses y hombres”, canciones y testimonios, etc.

Teresa Gil, como buena pedagoga que es, siempre invita, alienta, propone, sugiere… Cercana a cada una de nosotras compartió comidas, liturgia, Eucaristías y hemos quedado todas encantadas de su buen hacer, de su sencillez y acogida, de su sabiduría teresiana que contagiaba y traslucía en todo momento.

La convivencia se nutrió no solo de los encuentros con Teresa en el aula, sino que también hemos disfrutado de los tiempos en el comedor, en las recreaciones, en los paseos y con los hermanos que tuvieron el detalle de compartir la cena del último día con nosotras y nos mostraron su casa y el Museo del Desierto. Nos sentimos muy acogidas por ellos y, como siempre, experimentamos que estábamos en nuestra casa.

En síntesis, cabe decir que fueron unos días vividos al abrigo de santa Teresa, que nos ha infundido de nuevo esos grandes deseos de seguir caminando “de bien en mejor”.

Hna Paqui (Puzol)

25 10 25 Albacete, Hna. Mª Cecilia, Caminemos juntos, Señor

Queridas hermanas,

¿Alguna vez habéis dejado que vuestro espíritu se suelte en medio del mar y le habéis permitido flotar libremente en el océano? ¿y cómo os sentisteis en ese momento?

¿Os dejáis llevar y realmente estáis en paz con la mano extendida que toma vuestro cuerpo, pueden ser tus padres, familiares o tus maestras? ¿Podéis sentir que Dios os acoge, os sostiene con sus brazos muy suaves y firmes, y luego os mira, a vosotras, a ti, una pequeña criatura?

¿O alguna vez te has encontrado caminando por un campo lleno de flores y árboles frutales a tu alrededor, entre el viento, y te has dado cuenta de que, a pesar de ser una pequeña criatura eres amada y recordada por Dios?

Así me siento en la experiencia y convivencia con las hermanas en Albacete. En un año y tres meses que llevo viviendo con ellas, he recibido mucho amor y ahora solo puedo decir que todo es Gracia de Dios.

Me emociono al escribir estas líneas con todo mi agradecimiento hacia Dios, hacia mis hermanos en la fe, y hacia las hermanas con las que estoy viviendo.

Fui acogida con un amor sin límites, más allá de las palabras, con toda la ternura, delicadeza y paciencia de la Madre priora y las hermanas.

Quisiera compartir un poco sobre la vida cotidiana que me gusta mucho.

En la vida de oración, he pasado momentos silenciosos y significativos, con las hermanas y junto a Dios. Participo como ellas en los diferentes oficios del coro, aunque al principio solo podía leer torpemente como una niña que está aprendiendo a leer, y no entendía completamente el significado de las palabras. Ellas me animaron con toda la alegría y la paciencia, y ahora siento menos miedo y puedo además hacer el oficio del coro cuando no está la hermana a la que le toca en la semana.

Cada día comparto un poquito en las tareas del convento, en concreto el bordado, recoger almendras cuando es temporada, separar las cáscaras de las almendras, limpiar un poco el jardín cuando tengo tiempo libre, y ayudar en la cocina según el turno con una hermana mayor, y quizás nunca pueda olvidar las clases que nos dan las hermanas con todo su entusiasmo, los momentos divertidos y significativos al ayudarnos con la pronunciación, la práctica del habla y la lectura de libros.

Todo trabajo me ayuda a buscar al Señor en silencio y en el amor fraternal, compartiendo y en comunión con las hermanas. Me siento muy feliz de poder contribuir con mi pequeño aporte a la vida y las actividades del convento. He recibido apoyo, orientación muy minuciosa y dedicada de las hermanas, quienes siempre me han brindado un amor muy especial a su manera.

El convento me ha ayudado a crecer mucho en cuanto a la empatía, la paciencia, el sacrificio desinteresado, la alegría, la sencillez, la dedicación, la delicadeza, saber bromear y escuchar, saber perdonar y aceptar disculpas, … He aprendido mucho del ejemplo brillante de las hermanas en el convento, con horas de fidelidad a Dios y sinceridad entre nosotras.

Normalmente, una vez al mes tengo la oportunidad de quedarme con el Señor, descansar junto a Él después de un mes de lucha con el aprendizaje del idioma y del espíritu de la Orden del Carmen, y todas las horas compartidas con la comunidad, que también me motivan mucho para seguir avanzando en la amistad con nuestro Señor. Realmente son momentos preciosos que recibo con cariño de la comunidad. Estoy muy satisfecha con este tiempo, corto pero lleno del espíritu de la Orden, lo cual me ayuda a recuperar fuerzas y continuar con la nueva etapa de mi camino.

Yo doy gracias a Dios porque he visto un ejemplo de la obra que la Santa Madre Teresa desea para nosotras, las hijas de la Madre, un pequeño palomar, un lugar donde nuestro Señor pueda descansar y ser acogido.

Me conceden y puedo asistir a esos cursos que la Federación organiza en línea, o vivir con las hermanas de otras comunidades al asistir a los cursos directamente, aunque no entiendo mucho ni profundamente, pero puedo percibir la sinceridad, el entusiasmo y el anhelo de las hermanas por su vida espiritual y por la comunidad, su manera muy seria, honesta, responsable y esforzada,… sobre todo para perfeccionarse, renovar su amor por Dios, y luego para avanzar en la propia comunidad, para el bien de la Iglesia y la salvación de las almas.

Muy especial para mí fue poder asistir por primera vez con las jóvenes hermanas en período de formación, tuvimos un tiempo realmente hermoso juntas compartiendo sobre los deseos de seguir al Señor, y también construyendo un espíritu de fraternidad entre las hermanas.

Esos momentos pasaron rapidísimo y fueron memorables. Al tener la oportunidad de experimentar y vivir, agradezco a Dios sus vocaciones, sus generosidades y sus amores a Dios y a la Iglesia. Veo sus esfuerzos y dedicaciones. Lo único que aprendí en eso curso es a soñar, a volver a empezar sin parar, a soñar con tocar a nuestro Señor en cada tarea cotidiana, y a soñar con una comunidad que se vuelve hacia Dios. Nadie queda excluido de nuestros corazones, nadie queda atrás, porque nuestro Señor ama a todos, acepta todo lo que somos. Porque es el Señor: Él nos juntó aquí, Él mora entre nosotras, Él nos sustenta.

Esa es mi pequeña experiencia, el pequeño fruto que recojo, como de llamada nueva en los días en que estaba en una tierra extranjera, con hermanas que parecían ser muy extrañas pero muy cercanas en la hermandad y en el amor familiar de las Carmelitas Descalzas. Estoy agradecida a Dios por darme la oportunidad de conocer, aprender, vivir y convivir con personas y hermanas realmente adorables en esta querida tierra de España. Sé que tendré que esforzarme aún más para no defraudar las expectativas de las hermanas. Quiero vivir los días más significativos, dedicar mi vida en este momento a que florezca lo que Dios ha sembrado en mí. Anhelo que los ejemplos de las hermanas penetren profundamente en mi vida, para que cuando regrese a Vietnam, entre mis hermanas, realmente sea como una pequeña flor perfumada en el jardín de flores, donde me han colocado, para dar toda la gloria a Dios.

Junto con la gracia de Dios y en el Señor os acompaño en la oración, agradeciéndoos una vez más por acompañar, sostener, animar y escuchar mi corazón, y pido la bendición de María y la intercesión de los Santos ante el Señor para que estéis sostenidas siempre en vuestras propias dificultades y alentadas en vuestros deseos silenciosos de bien. Avancemos juntas hacia el Señor, y unidas a todas, queridas hermanas en el Señor.

Abrazos Fuertes… Que Dios esté con vosotras y os proteja siempre.

Albacete, 25-10-2025.

María Cecilia de Jesús Sacramentado, OCD.

25 10 25 Albacete, Hna Mª Odile, Todo es Gracia

Queridas hermanas, soy María Odile, soy de Vietnam y llevo más de un año en Albacete, España. Un año no es un tiempo largo, pero ha sido suficiente para experimentar profundamente la calidez del Amor de Dios y la bondad de las personas de este lugar.

Para mí, venir a España no sólo ha sido un viaje de conocimiento, sino también un camino espiritual. Siento claramente que no camino sola: en cada paso de mi camino, Dios me acompaña y me conduce a acercarme más a las raíces espirituales de la familia del Carmelo.

Cuando llegué a España, todo era nuevo: las personas, el idioma, el ritmo de vida… Sin embargo, lo sorprendente fue que, en medio de tantas novedades, me sentí rodeada por una paz profunda y una alegría serena. Las personas aquí son muy amables, sinceras, generosas y abiertas. Sentí en lo más profundo del corazón esa calidez humana y fraterna. Durante el tiempo que he vivido en la comunidad Carmelita de Albacete, no sólo he aprendido el idioma, sino también muchas lecciones valiosas de las personas que he encontrado, especialmente de las hermanas del monasterio. Ellas no me enseñaron con palabras, sino con sus vidas, aprendí muchas cosas buenas de la vida de oración, humildad, pobreza, amor y servicio. Esa manera de vivir sencilla y silenciosa me ha ayudado a comprender más profundamente el espíritu del Carmelo.

El pasado septiembre también tuve la oportunidad de asistir a un curso en Úbeda. Fue una experiencia realmente maravillosa, aunque mis conocimientos de idiomas eran limitados, lo mas valioso fueron los días que pasamos aprendiendo, compartiendo y conviviendo juntos. Recibí mucho cariño y ayuda de parte de la profesora y de las hermanas. Este tiempo tan especial me dejó mucho recuerdos bonitos e inolvidables.

Doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de vivir en España, una tierra no sólo rica en cultura, sino también santa, donde nacieron grandes santos de Carmelo, como santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz. Me siento verdaderamente feliz de poder volver a las raíces espirituales de la familia de Carmelo. Sí, para mí “TODO ES GRACIA” ¡Doy gracias a Dios por todo!

15 10 14 Albacete, Hna. Yuly, Experiencia del curso en Úbeda

Soy hermana Yuly de Albacete. Quisiera comenzar este breve escrito agradeciendo a hermana Salud por facilitarnos este espacio de compartir con todas nuestra experiencia en el curso que tuvimos el pasado septiembre. También trasmito mi agradecimiento a la federación por su aportación para que pudiéramos asistir.

Desde que se anunció el curso, me hizo mucha ilusión. Llevaba un tiempo deseando que hubiera alguno que tratara sobre santa Teresa y san Juan de la Cruz, y lo manifestaba en la evaluación al final de cada curso. Además, contaba con el aliciente de que podían participar nuestras hermanas de Vietnam y que nos encontraríamos presencialmente con otras hermanas, algunas caras nuevas y otras que ya nos eran familiares debido a la formación On-line.

La anticipación fue creciendo poco a poco y el encuentro con todas, un poco tímido al principio, resultó cálido y agradable. Aún se me dibuja una sonrisa al recordar las sobremesas, las recreaciones -que animaron nuestras hermanas de Talavera y Badajoz-, y el amistoso caos del fregado. Sin mencionar la acogida que nos dispensaron los padres, las madres de Úbeda y las de Linares.

Alguien podría pensar que solo fuimos a jugar. Reconozco que aprovechamos bien los ratos libres y nos divertimos mucho, pero también estuvimos atentas y dispuestas para recibir todo lo que Teresa Gil traía preparado; pues, aunque sobre la santa pueda haber muchos cursos, libros y material en casa, en sus escritos siempre es posible excavar y hallar nuevos tesoros.

Teresa Gil nos propuso rastrear en el itinerario vital de Santa Teresa las huellas que configuraron su seguimiento de Cristo y que ella, madre y maestra, quiso trasmitir a sus hijas. Nos planteaba la oración, es decir, la relación con Jesús, como una relación transformante y nos condujo a través de los hitos, “los términos” por los que Dios iba disponiendo a Teresa. Los dividió en tres grandes etapas: infancia y adolescencia, su tiempo en la Encarnación y su andadura como fundadora.

En esas etapas, a través de sus crisis, luces y sombras, caminamos con Teresa y fuimos comprobando la fuerza del deseo de eternidad que la movía y el ansia de verdad que no le permitía acomodarse en el mediocre seguimiento de Jesús, “andar como los muchos”. E hicimos un viaje también a las raíces de nuestra propia llamada, rescatar la importancia del deseo primero que nos impulsó y buscar nuestros propios momentos fundantes, esos instantes decisivos que nos arrojan hacia adelante.

Fue una propuesta muy interesante de reconocer en el camino de Teresa los puntos comunes que todas vamos transitando. Me gustó que no quisiera tanto trasmitir conocimientos teóricos y datos, sino que de alguna manera nos diera pistas y claves para interrogar a la santa en sus escritos y a nosotras mismas. Y así, con sinceridad y transparencia, podamos ir cultivando una relación de vivo amor y entrega a ese Dios amante del que nos habla santa Teresa y que, como a ella, nos invita a su intimidad.