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23 10 22 DAIMIEL, Hna Aurora, De la convivencia.

Queridas hermanas:

Después de leer la preciosa crónica de Hna, Tatiana ¿Qué se puede decir más y mejor? Está perfecta en detalles y demás.

Es verdad que ando un poco atrasada pero las circunstancias así lo han requerido.

Creo que la Federación habrá quedado bien informada de lo que en el encuentro se realizó.

Por mi parte les doy las gracias por haber hecho posible este encuentro y a Tatiana por su mano tan experta para informar.

Solo me queda añadir que se repitan estos encuentros y que por muy «mermadas» que nos encontremos las comunidades no dejemos de acudir a los encuentros que nos pida la Federación.

Nosotras hemos quedado muy contentas, por la fraternidad y lo que pudimos compartir con todas. Y qué decir de las recreaciones tan alegres. Ivana con sus cantos de juventud y los chistes de todas. Creo llegaríamos a nuestras casas con la tensión baja pues dicen que el reír no solo relaja, sino que baja la tensión. A todas infinitas gracias y que se repita. Que la «Bella Señora de la Noche que es Teresita» nos ayude en esta noche colectiva que nos toca vivir a todos los niveles. Jesús nos invita a confiar y no tener miedo. Creamos en su Palabra.

H. Aurora

23 08 28 Daimiel, Entrevista a Hna Farah.

Ricardo Franco El Debate, Madrid 28/08/2023

Farah es carmelita descalza en el convento de Daimiel. Nació en un pueblo de Madagascar; una zona cristiana protestante y católica. La primera proclamación del Evangelio se hizo en tiempos de San Vicente de Paúl en el sur de la Isla por los Padres Lazaristas, pero fue alrededor del 1850 con los Jesuitas cuando el catolicismo arraigó fuertemente, centrándose en la educación. Desde ahí y tras «vagabundear» en busca de sí misma, santa Teresa de Lisieux la atrajo al amor infinito de Dios que es, sin duda, un gran imán y un gran pozo de agua fresca para los corazones más sedientos.

Farah, ¿es usted cristiana «de cuna» o conversa?

–Mi familia, desde temprana edad, me educó en la fe. Estudié en una escuela católica de los padres Carmelitas, entré en asociaciones católicas, donde llegué a ser animadora. La oración, la atención a los demás, la visita a los pueblecitos, la liturgia, la acogida de los pobres, la vida sencilla sin móviles en medio de la naturaleza: ríos, montañas, animales, campos de flores, mil juegos de niños, lluvia abundante, el perdernos en los bosques, los amigos, el calor del hogar, la ternura exquisita de mis padres, el amor de mis hermanos (siendo yo la más pequeña de la casa de mi padre)… han hecho mi vida cotidiana alegre e interesante, con tareas escolares, hasta la universidad adonde fui yo la única que comenzó porque, después del bachillerato, la mayoría de mis amigas entraron al Carmelo.

Solía visitarlas porque el Carmelo está justo a 10 minutos de la universidad. Un día, vi una frase de santa Teresa de Lisieux, una de esas frases que te penetra el alma. Dijeron que vendría su reliquia. Quería conocerla. A su llegada, lloraba, sin saber por qué, sin conocerla. De verdad el camino del Señor no es nuestro camino. Aquellas lágrimas despertaron mi deseo de entregarme al Señor según la espiritualidad de la pequeña Teresa. Empecé a leer sus obras y a profundizar muy concretamente mi fe.

¿Qué ha encontrado en el cristianismo?

–Primeramente, he encontrado a Jesucristo que me ama. Entonces soy cristiana de christianós que, según los Hechos de los Apóstoles, se designa tres veces a los seguidores de Jesús, quien dio su Vida por mí y por cada persona humana. En Él, los cristianos saborean los prodigios del mundo futuro y su vida es arrastrada por Cristo al seno de la vida divina para que ya no vivan para sí los que viven, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos. Dios Amigo que vale la pena. Amor que tiene propiedad de igualar al que ama con la cosa amada; y san Pablo lo une más profundamente: «sois cuerpo de Cristo», «sois Templo de Dios», «sois de Cristo».

En definitiva, siento que pertenezco a Él. Como entre personas enamoradas, soy de Alguien, amada por Alguien que da sentido a mi vida hasta en los actos mínimos. Y saber para Quién vivo y me hace vivir de Él y unida a Él más en la Eucaristía, todo tiene sentido y sabor: las aflicciones, la alegría. Jesús vive en mi corazón, llena mis pasos de su amor y realiza en mí y conmigo su Unidad absoluta de Amor recreando y enamorando en cada instante con su atención amorosa. En el cristianismo pues no estoy sola sino siempre en su Presencia, Amor eterno e infinito. Vive Él: Vida, Verdad y Camino en mí y mi vida se centra en Él para orarle, adorarle, acoger las Bienaventuranzas y aprender así a amar, a amar hasta el fin en el día a día. En una palabra: soy de Jesús, yo soy para Él y Él es para mí. Vivo en Él como cristiano que vive solo por Cristo, que vive de Cristo, es decir, el que vive de su vida, y en quien Cristo vive y actúa en el mundo. Él es el único que nos puede salvar.

¿Por qué acaba una mujer en el Carmelo? ¿Qué buscaba en él?

–El Carmelo de santa Teresa, con sus numerosos santos y con su profunda y vasta espiritualidad, atrae a muchos y no solo en el ámbito del cristianismo, sino también de otras religiones. Hay muchas familias religiosas que se basan y se nutren de la espiritualidad carmelitana. La pequeña Teresa, de quien celebramos los 150 años de su nacimiento, con su Caminito y su conocida vida lleva a muchos a seguirla.

Así, atraída por el Carmelo hasta física y misteriosamente. Costó mucho trabajo salir de mi país porque era menor de edad. Después de pasar por la burocracia cambiando billete de avión una y otra vez, providencialmente dejé todo el día de la fiesta de santa Teresa de Jesús, sin conocerla. Luego, vagabundeaba en muchos lugares del mundo: desde Roma, la ciudad eterna hasta el rinconcito de Belén o la escondida capilla de Nazaret del hermanito Charles de Foucauld… Y al final: estoy en el Carmelo. Una de mis hermanas hizo la misma pregunta: ¿después de ver el mundo, por qué aquí?.

Es historia de Dios conmigo. No como Israel que caminó por el desierto hasta la tierra prometida, sino junto al Maestro, pasé por los jardines, por montes perfumados y riberas hasta este lugar de la Mancha…, para caer en la cuenta de que lo que importa es a Quién busco, con Quién quiero estar y, no los lugares hermosos o una vida perfecta.

Así, no cogí las flores, ni temí las fieras, y pasé los fuertes y fronteras buscando al Amado, aprendiendo a ser hija de santa Teresa según su formidable experiencia y sus enseñanzas llenas de divina sabiduría y espléndida pedagogía. Claro, viviendo en una parroquia carmelitana desde niña, naturalmente respiraba ya teresianamente, porque santa Teresa entró espontáneamente en mi vida, mostrándome el camino de perfección a través del diálogo de amor con Jesús y la caridad fraterna. Me dejé fluir.

¿Por qué este camino tan radical dentro de la Iglesia?

–Ante todo es obra de Dios. Me «primerea» simultáneamente, me hace desear: mi deseo de Dios, la sed de plenitud. A lo largo de estos años de peregrinar y «perderme», Él me busca a mí más que yo a Él, su Mano me cuida de una manera tan intensa, fuerte, profunda, continua, que hiere y misericordia… y crea en mí el darme a Él. Tal ósmosis la afirma san Agustín: «Nos hiciste Señor para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descansa en Ti» . Si conociésemos pues éste amor divino por mí también por ti y para este fin de Amor fuimos creados, entonces se vuelve natural consagrarnos a Él con inmensa generosidad, como Él lo ha hecho por nosotros a pesar de nuestras infidelidades y torpeza. Así lo explica san Juan de la Cruz: «Cayendo el alma en la cuenta de lo que está obligada a hacer; conociendo la gran deuda que debe a Dios en haberla criado solamente para Sí…».

La vida cristiana, pues, es en sí misma una vida sobrenatural, que va y vive de una manera más allá de lo habitual y aparente vida terrenal, porque es la vida de Jesús, el Maestro. Vida que se eleva más allá del sentido común, de la superficialidad, como expresa: «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos». O sea, exige y aspira siempre a lo inmenso, a lo más, a lo divino que me engolosina a vivir con Jesús haciendo lo poquito que es en mí. Su Amor mejor y mayor se convirtió en mi Fortaleza y Alegría para solo contentar al Señor. Él regala las gracias necesarias, se hace a mi medida según mi capacidad y naturaleza. Por eso mi ser miserable, transfigurada y elevada por el Amor, se ha dejado atraer e invitar a darse entero y radicalmente a Él en la forma tan exigente, que es el Carmelo Teresiano.

¿Qué ha encontrado en el Carmelo? ¿Qué tiene de especial?

–«No somos islas sino archipiélagos. Todas las cosas son así, no es una aquí y otra allá, están conectadas por hilos invisibles: detrás de cada reacción siempre hay una relación», escribe Alessandro d’Avenia. Estamos en la era digital donde tal relación se reduce en conceptos, en masa de seguidores sin llegar a tocar el corazón, conectados sin con-tacto y emoción fugaz. En el Carmelo, pequeño colegio de Cristo, procuramos con verdad esta relación que va más allá. Desde el trato con Jesús como Amigo, «aquí todas han de ser amigas, todas se han de amar, todas se han de ayudar». Puesto que somos distintas, cada una con algo único que puede ofrecer a los demás. Relacionarse es un arte.

Vengo de una familia numerosa donde la amistad es imprescindible. Así en el Carmelo, descubrí una vez más la adaptabilidad del Señor al «tal como soy». Creo pues que cada hijo/hija de santa Teresa se identifica con ser especialista en Amistad. Tal continuo ejercicio de amor no es posible sin ser orante con la fidelidad a lo que el Señor nos confía: en las pequeñas y grandes cosas, en la cotidianidad, en la enfermedad y tribulación, como en la alegría y sequedad.

En un mundo donde vivimos la cultura de contenedor que desprecia el contenido, lo especial en el Carmelo es justo lo interior, llamada a ser auténtica y verdadera hasta parecer que no hacemos nada. No hay productividad y nuestra oración es una espera, no resultado inmediato. Pues es vida sencilla puesta continuamente a prueba en busca del Amado y contentarle desde nuestra pobreza. En definitiva, una vida hecha para ser totalmente del Otro, con gratuidad a Aquel que pronunció: «Tú eres mía». Un sí para siempre, que se abre para acoger una Presencia: Señor, aquí la palma de mis manos, las vidas, los rostros, las historias, los dejo fluir entre mis dedos para que los mires.

A su juicio, ¿cree que se conoce realmente qué es la fe cristiana?

–Hay personas que conocen a Jesús, en cambio, otros lo ignoran por completo. Desafortunadamente, hace mucho que el Occidente se alejó de Dios y vive como si Dios no existiera, a muchas personas no les interesa la fe o la religión, viven sin hacerse las preguntas fundamentales de la vida: de dónde y de Quién venimos, adónde vamos, por qué vivimos… día tras día sin referirse a Dios, a verdaderas virtudes y profundas responsabilidades personales y sociales. Un desorden de la jerarquía de valores perdiendo la mejor parte, lo más importante, lo único necesario.

Sin embargo, creo también que muchos de nosotros cristianos, no conocemos qué es la fe cristiana. Primero porque la fe es un Don, hay que desearla, acogerla y guardarla. Dice el Papa: «La fe no es una etiqueta religiosa, sino una relación personal con el Señor. Hagan creíble la fe a través de las decisiones. Porque si la fe no genera estilos de vida convincentes, no hace fermentar la masa del mundo. No basta que un cristiano esté convencido, debe ser convincente». En definitiva, es exigente, es seguir a Jesús Crucificado, desfigurado, en una sociedad donde se evita el mínimo sufrimiento, con comodidades, cultura del descarte, mundanidad y pocos quieren conocerlo. Bernanos escribe: «Nuestro Señor no escribió que fuéramos la miel de la tierra, muchacho, sino la sal…. La sal quema al contacto con la piel. Pero también evita que se pudra»; pues la fe escuece, resume Luigi Epicoco. La fe verdadera es atrevida, busca, lucha con discernimiento continuo, camina con corazón inquieto como los israelitas que se ponen en marcha porque «el amor de Dios es sorpresa, siempre sorprende, siempre nos mantiene alerta y nos sorprende». Como el relato de la mujer cananea, a veces la vida espiritual falla, no nos consuela, nuestra oración no obtiene respuesta y nos sentimos insultados, solos, incomprendidos, rechazados. La fe es permanecer.

El Espíritu Santo tiene su momento, pero necesitamos orarlo para que actúe en todos los lugares del mundo y todas las personas. Oro para que todas ellas tengan la verdadera fe y conozcan cada día y cada vez más a Jesús, y lo amen y lo hagan amar inmensamente, como Él lo merece.

Para usted, Farah, ¿quién es Jesús? ¿Qué es el cristianismo? ¿Qué es la Iglesia?

–«La Iglesia es el lugar para todos… ¡Todos, todos, todos!» afirmó el Papa Francisco a los jóvenes. «Hay espacio para todos, ninguno sobra, ninguno está de más» así como somos, porque Dios nos ama como somos, con los defectos, limitaciones y con las ganas que tenemos de seguir adelante en la vida, no como quisiéramos ser o la sociedad quisiera que seamos. La Iglesia es Madre de todos, que quiere que estemos con el Señor, con la misión de ir a los confines y traer a todos: sanos, enfermos, chicos y grandes, buenos y pecadores. Porque desde el comienzo de nuestra vida, Jesús llamó a cada uno de nosotros por nuestro nombre, porque ninguno de nosotros es un número, sino un rostro, un corazón.

El cristianismo es el encuentro con el Amor de Dios nuestro Salvador que nos ha creado como hijos suyos, nos ha redimido por su gracia y por el gran amor con que nos amó entregando a su Hijo único, «para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna». Después de experimentar ser amados y poder amar de Amor con la fuerza de este Don suyo, el cristianismo es un modo de vivir en la escucha constante a Jesús e ir apresurada a llevarle a nuestro prójimo, como María, para que muchos contemplen el Rostro del Amado.

Jesús es «El que está». Alguien que me habita susurrando: ¡qué hermosa eres, amada mía!, ¡qué hermosa eres! Eres precioso para mis ojos, y yo te amo. Me dibuja en forma de caricia mientras seco las manos con toalla, de perfume de té de manzanilla que tomas en el invierno mientras vives el calor agosteño. Es Alegría que me mira hermoseando mi fealdad por puro Amor… La Verdad inmutable que me invita vivir su Alianza: «Estoy aquí para ti, tú eres amada por mi Amor eterno».

2023/03/03 DAIMIEL. Visita de Ntro. Padre Jesús Nazareno

Hna. FARA (DAIMIEL)

Mis queridas hermanas,

Espero que todas estáis bien con mucha esperanza para brotar como el retoño de la primavera que ya llama a la puerta….

Al regreso de la Asamblea,

          – mientras nuestra Santa Madre en Ávila, recibe la imagen de Jesús de Medinaceli, obra de Gerardo Morante Pozuelo que fue bendecida el 4 de marzo de 1948 por el Obispo de Ávila Don Santos Moro Briz.

Al cumplirse 75 años de esta bendición, se han celebrado con una Eucaristía en la catedral, presidida por Jesús García Burillo, Obispo Administrador Diocesano de Ávila, seguida de una procesión por las calles del centro de la ciudad arropada por cientos de hermanos y devotos, como ocurre cada Martes Santo y, llegó hasta la Basílica de la Santa, donde tuvo lugar un acto con nuestros hermanos, los Padres Carmelitas, para que la Archicofradía de Jesús de Medinaceli y sus acompañantes “ganasen el Jubileo Teresiano”.

Según la historia, la relación de la Imagen de Jesús y el Carmelo remonta ya desde hace muchos siglos:

       La cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno se fundó en 1598;

Pues nuestros hermanos carmelitas cuidaban a Ntro. Padre Jesús Nazareno hasta a los principios de 1615 cuando cedieron el convento a las hermanas carmelitas. Entonces desde aquel momento fueron “cuidadas” por Jesús y cuidadoras de Él, hasta nuestro traslado en el “cerro gordo”, hace 39 años.

Siendo pues este año 2023,  la cofradía de Ntro Padre Jesús que celebra el 425 aniversario de su fundación, ha tenido el detalle de dejarLo visitarnos y empezar con él y nosotras el Vía Crucis Cuaresmal de las Cofradías y Hermandades de Pasión.

Alegría y emoción con tan buen Amigo presente, con tan buen capitán que se puso en lo primero en el padecer, todo se puede sufrir; es ayuda y da esfuerzo; nunca falta; es amigo verdadero.

Mira otra vez nuestra vida, nuestra historia, nuestros rostros, el cuidado mutuo,…. un solemne memorial como si nos dijera “siempre juntos”. Todas emocionadas y supercontentas, hasta llevamos a nuestra hermana Gloria María ante Él.

Durante la mañana del sábado, nuestra Capilla se convirtió en el Refugio dónde el trasiego de devotos era reseñable. Todos nos compartían que era la primera vez poder ver a la imagen de Jesús tan cerca, “hácese a nuestra medida”.

Y en la tarde, estaba dedicada al arte de vestir a Jesús memorando a los hermanos y hermanas que Lo vestían durante siglos. Era la única monja que ha tenido la suerte de “ver a Jesús desnudito” y ayudar a vestirLe con túnica anterior a la guerra civil, datándose de finales del siglo XIX y siendo sustituida en el año 1935, bordada en hilo de oro sobre terciopelo morado por nuestras hermanas salvándose de la contienda civil junto con la túnica posterior en los sótanos del ayuntamiento y con la corona de oro más antigua que conserva….

A las ocho y media, daba inicio el Vía Crucis Cuaresmal organizado por la Junta de Hermandades, con los textos de Santa Teresa de Jesús en todas las estaciones, realizándose la primera estación en las inmediaciones del convento. Un Vía Crucis multitudinario y en el que el pueblo de Daimiel y las calles por las que procesionaria quedarían engalanadas al paso del mismo por sus residentes, acompañando a «su Jesús».

Rozando la media noche Ntro. Padre Jesús Nazareno encaraba de nuevo su Iglesia (nuestro convento antiguo) acompañado de miles de personas. Ahora Él ataviado con túnica «mora» lisa ya se encuentra en su hornacina donde diariamente mira a quienes se acercan a Él todos los días al Refugio (cuenta la historia que nuestras hermanas oían muchas veces sollozos ), escucha sus plegarias y está por todos.