CRÓNICA Y SÍNTESIS DEL CURSO DE FORMACIÓN INICIAL INTERFEDERAL
Casa de Espiritualidad – Úbeda, 21-26 Septiembre 2025. Profesora: Teresa Gil Muñoz
Se podría decir que la experiencia de todo curso comienza mucho antes de llegar al lugar donde se va a realizar. Y, como suele suceder, parte de esta experiencia es ver que, a veces justo antes de partir, después de planear detalles, transportes y maletas, cambian muchos de nuestros planes.
De esta manera, con los imprevistos con los que cada comunidad se encontró, el Señor se encargó de realizar por nosotras el mayor de los preparativos: alistar nuestra alma para la cita que nos esperaba en este curso y vivirlo “viniese lo que viniese”, con la confianza de que Él es más grande que cualquier expectativa que pudiéramos tener. Para comprobar al final que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman.
Día primero:
El 21 de septiembre Maestras, Madres, organizadoras y formandas tomamos nuestros “listos” preparativos y partimos a Úbeda, al Museo-Casa de espiritualidad de nuestros Hermanos Carmelitas Descalzos para reunirnos nuevamente de forma presencial, después de mucho tiempo, la formación inicial de las Federaciones del Carmelo Teresiano de España.
El resto de ese día estuvo destinado para conocer el sitio e instalarnos. A eso de las 8:00 pm rezamos vísperas en la iglesia y luego de reunirnos todas, pasamos al refectorio para cenar.
“Ay, pero qué calladitas que son en este grupo” dijo una de las maestras en el comedor. Lo que no sabía, es que al finalizar la semana, una vez derretido el hielo de la timidez y entrando en confianza, el silencio en el refectorio sería algo que no iba a volver a ocurrir.
En el curso estábamos hermanas de España, México, Argentina, Colombia, Brasil, Guatemala, Costa Rica y Vietnam; mujeres de diferentes culturas, edades y tiempo de formación. Era la combinación perfecta para que en esa semana viviéramos el Carmelo como esa familia que no conoce fronteras ni lenguas, porque una sola es la patria del cielo a la que estamos llamados y uno solo el idioma del Amor con el que Dios nos habla.
Después de cenar tuvimos una sesión en el salón y nos presentamos brevemente. En total estuvimos 23 hermanas, lamentando la ausencia de las Hnas. de Antequera por razones de fuerza mayor.
La organización estuvo a cargo de la Hermana Marisol, Consejera de Formación de la Federación de Aragón-Valencia, y nos acompañaron la Hermana Inés, Presidenta de la Federación de Andalucía-Badajoz; la Hermana Viviana, Consejera de esa misma Federación y Maestra de las Hermanas del Convento de Talavera la Real; La Hermana Patricia, Priora de las Hermanas del Convento de Badajoz y la Hermana Raquel, Maestra de las Hermanas de San Fernando.
El curso fue dictado por Teresa Gil Muñoz, perteneciente a la Compañía de Santa Teresa de Jesús, Doctora en Teología, conocedora y apasionada de Santa Teresa.
Seguidamente se nos entregó el horario del próximo día y ya que muchas veníamos de largas horas de viaje, nos fuimos a descansar.
Día segundo:
Esa mañana 22 de septiembre, como el resto de mañanas, comenzamos la jornada con los laudes y un rato de oración.
Mientras cantábamos “Oh, Hermosura que excedéis” como himno de laudes, por la ventana del salón podíamos ver cómo el amanecer iba reemplazando el oscuro cielo por tonos naranjas y amarillos, iluminando la hermosura de la creación en los campos de olivos que parecían no tener límite en el horizonte.
Después de desayunar, inició “la primera sesión oficial” de este curso.
Estando todas sentaditas revisando las carpetas que se nos habían entregado, Teresa Gil nos presentó el nombre que marcaría nuestro itinerario de la semana: “Juntos andemos, Señor: seguidoras y discípulas de Jesús al estilo de Teresa hoy”.
Esto abrió un espacio de reflexión “¿Qué significa andar junto al Señor? y ¿Seguirlo con Teresa en el siglo XXI?”
Teniendo en cuenta esto, Teresa Gil nos preguntó: “Si este encuentro con Teresa de Jesús pudiera crear una novedad absoluta en mi vida como carmelita ¿cuál sería?”. Y nos invitó a escribir nuestra respuesta, recalcando la importancia de que los deseos queden registrados. Luego se proyectó una imagen de una puerta en medio de un espacio abierto, lo cual, se podría decir, es un absurdo.
Después del ejercicio que nos conectaba con nuestros deseos y la imagen de la puerta, la invitación con la que inició el curso fue: entrar juntas por este “absurdo” al lugar que ya habitamos. Reconociendo que a veces necesitamos esa “Puerta absurda” para tomar consciencia de que quizá, sin darnos cuenta y quitando toda idealización, ya estamos viviendo lo que Teresa vivía.
Y ¿qué vivía Santa Teresa?
Para conocerlo, el curso se desarrolló en una especie de mapa biográfico, que se dividió en los cuatro días que estuvimos allí. Conoceríamos a Santa Teresa como persona en desarrollo, como mujer creyente, mujer en salida y, finalmente, como Teresa fundadora.
Era como si, entrando en un bosque teresiano, se nos dieran las coordenadas para ver más allá. Y experimentar que en nuestro proceso, Teresa de Jesús puede ser más que “SANTA Teresa”, un ideal imposible de alcanzar; y comenzar a verla como nuestra compañía y acompañante de camino.
El trabajo del curso se dividió en cuatro momentos: las sesiones en el salón, ejercicios de trabajo personal, encuentros en pequeños grupos acompañados de una puesta en común y un recogimiento al final de cada jornada.
Después de esta presentación se nos dio un breve descanso para comenzar el desarrollo temático del curso. Cada sesión se inició con una dinámica para introducirnos y situarnos, dejando el ruido de fuera y prepararnos para recibir el contenido preparado.
En esta ocasión escuchamos la canción -Despiértame- del grupo IXCIS y Teresa Gil nos invitó a despertar, a pedir el deseo de ser hijas de Teresa de Jesús para vivir, despiertas, el carisma teresiano.
El contenido que trabajamos ese día consistió en los comienzos de Santa Teresa. Su contexto histórico, su infancia, su entorno familiar, hitos de su desarrollo y los principios de su vocación.
Pero esta mirada “biográfica” iba a estar acompañada de una mirada de relectura: aprender a abrir nuestro foco y descubrir, más allá de los datos e incluso más allá de lo que la misma Teresa de Jesús escribió, todo un compendio de acontecimientos humanos que marcarían el nacimiento, crecimiento, maduración y purificación de su relación con Dios.
Y descubrir que, efectivamente Dios inspira, pero también lo hace desde nuestra humanidad. Y desde esta perspectiva ver cómo Dios poco a poco fue transformando aquel temor servil de los inicios de Santa Teresa en Amor. Y este Amor vivido como un trato de Amistad.
El refectorio fue el espacio perfecto para conocernos un poco más. Compartiendo en distintas mesas pudimos saber más de nuestras historias y experiencias, además de compartir risas y anécdotas. Ese día, por ejemplo, se vivió “una fiesta del Carmelo”. Celebramos, compartiendo una torta, el cumpleaños de la Hermana Ariana de la comunidad de San Fernando.
Y la “fiesta” no solo fue durante el tiempo en el refectorio. Recogiendo los platos y ayudando a los Padres a lavar y organizar, la comunión y el compartir se extendieron a la cocina. Entre chistes y trabajo estábamos todas juntas como si nos conociéramos desde hace mucho, rompiendo incluso las barreras del lenguaje, compartiendo con nuestras hermanas de Vietnam, Hermana Odile y Hermana Cecilia, dichos en español que rápidamente aprendieron, y ellas a su vez nos contaron varias cosas y saberes de su cultura.
Y tras reírnos tanto en la cena, esa noche en el recreo cerramos la jornada con una sesión de chistes.
Día tercero:
El 23 de septiembre conoceríamos a Santa Teresa desde su experiencia de Dios y, para hacerlo, la sesión de la mañana comenzó con un video de danza contemporánea que representaba la “mirada de la Trinidad”.
Bajo esta mirada de apertura a la experiencia del Amor de Dios recorrimos todo el proceso que Santa Teresa vivió con respecto a la oración. Los acontecimientos y etapas que marcaron el camino para que ella pudiera encontrar que detrás del silencio, en lo profundo, había un Tú que no juzga, sino que AMA.
Durante la comida nos visitó la Presidenta de la Federación Flos Carmeli, la Hermana María Elena. Nos dio un detalle a cada una y estuvo con nosotras en la tarde invitándonos a vivir este curso no solo como una experiencia de aprendizaje de contenidos y datos, sino como una formación para la vida.
“Nos unen tantas vidas del pasado y del presente” decía la canción con la que arrancamos la segunda parte del trabajo del día para invitarnos a reflexionar nuestro propio proceso en la oración. Después de hacer memoria en el tiempo personal, fuimos “enviadas de dos en dos” para compartir lo trabajado. Permitiéndonos un espacio de encuentro y comunión.
Tras rezar las vísperas y cenar, en el recreo medimos nuestra “capacidad de concentración y recogimiento”. Al ritmo de la canción -Flor del Carmelo- de los Frailes Carmelitas Descalzos de México se hizo la primera dinámica de la noche. Una secuencia de sonidos realizados con vasos plásticos, 23 vasos sonando a una sola voz. Para sorpresa de todas se logró una coordinación estupenda.
La segunda actividad consistía en recoger con los pies una tira larga de periódico sin dejar caer la botella vacía en una de las puntas. Nos dividimos en varios grupos para realizarla. En esta dinámica se nos unieron los hermanos Paco Victor y Antonio Ángel.
Día cuarto:
La mañana del 24 de septiembre, día de la Virgen de la Merced, fue distinta al resto de mañanas. No sólo porque era el Santo de nuestra Hermana Mercé del convento de Mataró. Sino porque rezamos los laudes más temprano que de costumbre, cantamos como himno “Caminemos para el cielo” y salimos con la primera luz del día al convento de la Purísima Concepción, que quedaba a pocas calles. Caminábamos juntas para vivir con nuestras Hermanas de Úbeda la Eucaristía, nuestro pedacito de Cielo aquí en la tierra.
Las Madres nos recibieron con un desayuno al aire libre. El menú: churros y mucho amor. Después de compartir parte de la mañana con ellas nos devolvimos con la barriga llena y el corazón contento.
Ese día hablamos lo importante que era aprender a vivir la propia casa, habitar la propia persona para encontrarnos con la paz, ese Tú en el interior. Teresa Gil puso el ejemplo del fondo pacificado del océano, pero para llegar ahí había primero que entrar por esa turbulencia de la superficie.
Y como el curso trataba de tomar a Santa Teresa como compañera de camino, no podía faltar su consejo de la “determinada determinación” y que esta intención última de determinarse iba en camino en configurar nuestra voluntad a la de Dios.
Pero somos humanos y a veces fallamos. Por eso, parte fundamental del desarrollo de ese día fue ver estos consejos de Teresa de Jesús, teniendo siempre presente la humanidad de Cristo; y lo importante que es reconocer nuestra propia condición humana y sentirnos necesitados de su salvación. Habitar la propia casa, aceptando lo que hay en ella, no en otra. Cultivando lo bueno y trabajando en las cosas por mejorar. Y así, con los ojos puestos en aquel que nos puede salvar, comenzar este viaje turbulento hacia el fondo del mar confiadas en la misericordia infinita de Dios.
Esa noche no rezamos las vísperas junto con los Padres en la iglesia, para terminar el día rezamos juntas en el oratorio. Rezando el salmo 26 la Hermana Marisol nos hizo la invitación de compartir en voz alta una frase o versículo de ese salmo que quisiéramos guardar en nuestro corazón. E hicimos propio el Magníficat diciendo cada una los acontecimientos de la historia por los cuales estábamos agradecidas y así proclamar con nuestras almas la grandeza del Señor.
Como este era el último curso de formación inicial de la Hermana Mariana de la Madre de Dios del convento de Badajoz antes de su profesión solemne, en medio de las Vísperas hicimos una pequeña “despedida”. Sus hermanas prepararon una entrega de símbolos en la que todas pudimos participar y acompañarla; y cerramos con una canción hecha especialmente para ella.
Y con este espíritu de agradecimiento y fraternidad vivido en las vísperas comenzamos el recreo. Esa noche estuvo llena de presentaciones y bailes en medio de risas. Salsa, sevillana, cumbia, zamba, tango y la sardana.
Día quinto:
Tras una velada de música y danza comenzó el último día del curso. Durante la mañana trabajamos el tema de Teresa Fundadora. Todas las facetas y aspectos vistos los días anteriores desembocaban en Teresa de Jesús como una mujer en salida.
La dinámica de apertura para esta reflexión fue una charla de la cantante Natalia Lafourcade, contando desde su experiencia cómo había encontrado en su interior, en el sentirse habitada, la respuesta a la misión a la que estaba llamada. Y se nos invitaba a reflexionar acerca de nuestra misión personal, para descubrir que toda vocación tiene una dimensión misionera.
Teniendo en el centro el tema de la misión, trabajamos las claves que acompañaron a Teresa de Jesús en esta etapa final como fundadora. La importancia de conectar con los principios fundamentales en la vivencia de la fe personal y comunitaria, en la contemplación y la hermandad, en el paso de la ley a la gracia.
Recordando que la misión brota de la fuente de la vida y no de ideologías pudimos ver a Santa Teresa en la humanidad más que en su proyecto, volviendo a la matriz de nuestro carisma.
Después de cerrado el temario con broche de oro nos preguntamos ¿cómo agradecerle a Teresa Gil todo lo que nos había dado en este curso? No solo el contenido teórico, sino también su tiempo y sobre todo su pasión por Santa Teresa, que alimentaba la llama que estamos formando en nuestro proceso inicial como carmelitas.
El momento para hacerlo fue la comida. Le dedicamos juntas una canción y le dimos una tarjeta con los mejores recuerdos de cada una. Abrazos y más abrazos fueron el postre de ese día.
En la tarde, junto con el Padre Antonio Ángel recorrimos el Museo de la casa y concluimos la visita en las reliquias del Santo.
En la mesa redonda de ese día Teresa Gil nos invitó a compartir lo que significó para nosotras todo lo vivido en esos días. Y así, en medio de Tesoros, perlas, montañas, caminos y estrellas, terminamos oficialmente las sesiones del curso.
A las seis partimos a Linares para celebrar la Eucaristía con las Hermanas de allí.
La acogida de las hermanas de Linares fue el broche de oro para esta semana viviendo juntas. Nos tenían preparado con las Hermanas de Úbeda un gran banquete y más de una tuvimos que volver a casa aflojando el ojal del cinturón.
Antes de despedirnos bailamos de nuevo, porque donde hay buena compañía no puede faltar el baile. La Hermana Cecilia se animó a compartirnos y enseñarnos algunos pasos y también le cantamos a la Hermana Marisol un popurrí de su México querido en agradecimiento por la organización y dedicación de este curso.
Una de las hermanas de Linares nos cantó unos hermosos versos y la Hermana Inés se unió con su voz para cerrar nuestro encuentro.
Después de despedirnos y con la prisa de los horarios, partimos nuevamente hacia Úbeda.
Día sexto:
Esa última mañana la vivimos celebrando la Eucaristía y los Laudes con los Frailes.
Luego fuimos a desayunar juntas y después de muchos abrazos, saludos y buenos deseos, Maestras, Madres, organizadoras y formandas salíamos por la puerta que días antes nos había recibido.
Ese día volvíamos a nuestras comunidades con las raíces más fuertes que nunca y el espíritu listo para seguir caminando juntas con el Señor. Y así, recorriendo de regreso largas horas de viaje, haciendo un recuento de lo vivido en esa semana podríamos descansar el día séptimo viendo que todo era bueno.
Hna. Paula. Talavera la Real (Badajoz)