24 05 07 Villar del Arzobispo, Estrella, Presentación

Queridas Hermanas de la Federación,

Ante todo, ¡Feliz Pascua de Resurrección!

Tras haber pasado un tiempo prudencial desde que comencé el postulantado, les escribo estas letras para presentarme a cada una de vosotras a través de la Federación.

Mi nombre es Estrella, natural de Las Palmas de Gran Canaria, cristiana por el bautismo y por educación familiar. Al poco de hacer la Primera Comunión me alejé de la Iglesia y poco a poco fui perdiendo la fe. El vacío que dejó esta pérdida comencé a llenarlo con todo tipo de filosofías orientales y toda ideología relacionada con la Nueva Era. Esto comenzó alrededor de mi 19 cumpleaños y se prolongó hasta que el Señor salió a mi encuentro, por mediación de la Virgen María, un 19 de Abril 2021, tenía entonces 49 años. ¡Qué giro tan grande y hermoso dio mi vida a partir de ese momento!

En estos 3 años, desde que comenzara mi proceso de conversión, el Señor me ha ido conduciendo de forma suave y determinada por un camino que jamás pensé pudiera tener que ver conmigo: la vida consagrada.

Y aquí estoy desde hace 3 meses, de postulante, en un precioso Monasterio de Carmelitas Descalzas en Villar del Arzobispo, viviendo y orando con una maravillosa comunidad de 17 Hermanas, las cuáles no solo me abrieron las puertas de su casa, sino también las de su corazón. ¡Qué grande es Dios, sólo Él sabe cómo hacer todas las cosas y a quiénes junta en Su Casa!

En estos 3 meses, la batalla espiritual ha sido ardua y gracias al apoyo y amor de mis queridas Hermanas, a la Gracia del Espíritu Santo, a los Hermanos que me han asistido y gracias a vuestras oraciones, el Señor sigue teniendo mi humilde “sí”. Mi voluntad es que se haga Su Voluntad y cada día le pido que me mantenga fiel a Su llamada y que me haga dócil para que Él pueda llevar a plenitud la obra que Él mismo ha comenzado.

Queridas Hermanas todas, muchísimas gracias por vuestras oraciones. No se imaginan cuánto se sienten y cuánto me sostienen. ¡Qué gran regalo es la oración! Y aquí seguimos todos los hijos de Dios, orando unos por otros hasta que nos encontremos en la Jerusalén Celestial (y una vez allí, seguiremos orando por nuestros hermanos que aún peregrinan en el destierro).

Que Dios las bendiga a todas y a todos nuestros hermanos Carmelitas.

Un cálido abrazo para cada una de vosotras y quedo con el deseo de ir conociéndolas poco a poco (o como Dios lo disponga).

Con mucho cariño

Estrella de María (Carmelo de Villar del Arzobispo)