24 05 18 ZARAGOZA, Hna Dominica, Crónica.

Queridas hermanas de la Federación:

Hace mucho tiempo que quería compartir con vosotras y hacernos presentes en nuestra nueva andadura como monasterio de S. José y Sta. Teresa desde agosto de 2022.

Ya conocéis un poco como llegamos a esta fusión por alguna pequeña crónica que os hemos enviado; pero ahora retomamos la comunicación y os compartimos como vamos viviendo esta nueva etapa de la comunidad.

Sabemos que nos acompañáis en en nuestro camino y oráis por nosotras.

La oración es siempre fecunda cuando nace del amor entre hermanas que viven la misma vocación y caminan hacia una misma meta ¡GRACIAS!

La vida sigue y es ahí donde se va fraguando nuestro caminar y nuestra llamada a ser tales como nos quería la Sta. Madre. Es en todos los acontecimientos vividos en fe la confianza en el Señor que nos acompaña siempre, donde podemos agradecer su llamada y responder con nuestro sí a su seguimiento en cada acontecer de cada día.

El tiempo “vuela “y es así. Ya llevamos desde agosto del 22 a hasta ahora, haciendo una fusión de corazones y de esperanzas. El primer año se pasó conociendo la casa, amoldando horarios y otras cosas. Ahora en este segundo año nos vamos conociendo y entrando más profundamente en la “Espesura” de la fraternidad y comunión de corazones. Así es como queremos responder al deseo ultimo de Jesús “Padre que sean UNO, como Nosotros somos UNO, para que el mundo crea.”

Cuanto vivimos y hacemos, repercute en nuestro entorno cercano y también en la iglesia y el mundo; esa mirada de fe, nos alienta y fortalece cada día, sabiendo bien por experiencia “Que, sin Mí, no podéis hacer nada”.

Ahora os contamos acontecimientos vividos estos casi dos años y que hace que nuestra vida -aparte del trabajo interior y de fraternidad, sea muy movida, sin peligro de aburrimiento.

Damos gracias a Señor por el cariño y atención de nuestro obispo y Pastor D. Carlos Escribano, que desde el principio nos alentó y animó con su palabra a vivir este acontecimiento desde una fe viva y agradecida como un don, una gracia, una llamada para cada una y la comunidad a ser para la Diócesis y la Iglesia presencia viva de oración contemplativa, de comunión y testimonio.

Varias veces ha venido a celebrar con nosotras la Eucaristía en solemnidades como S. José y S. teresa…  y a compartir luego con la comunidad en sencillez y confianza.

La ultima visita fue en marzo pasado. Nos recuerda siempre lo mismo:  No perder el frescor de la primera llamada a ser una comunidad y dar ese testimonio … pero esta vez, nos animó a hacer un tiempo de discernimiento del camino recorrido, para retomar el futuro con más ánimo y esperanza. Pues como nos dijo” Después de un tiempo hay la tentación de volver los ojos a las cebollas y pepinos de Egipto, perdiendo la fuerza de la primera gracia, de la llamada – respuesta, y ver la vida desde las situaciones que nos van surgiendo y que nos pueden quitar la alegría del primer impulso de las gracias recibidas.”

Animadas por este deseo, hicimos en esta Pascua 3 días de encuentro comunitario de oración y compartiendo algunas preguntas sobre como habíamos vivido el proceso de la fusión, personal y comunitariamente y que debemos mejorar, o aportar cada una para seguir esta llamada y dar mejor fruto.

Ha sido muy enriquecedor y damos gracias a Dios por estos 3 días de “Conversación en el Espíritu» que nos han enriquecido a todas; Nos hemos conocido mejor, y nos ha animado a ir “de bien en mejor» en nuestro camino como comunidad de hermanas de S. José y S. Teresa.  Terminamos con un merienda- cena allí mismo donde teníamos los encuentros alrededor de la misma mesa. Un momento lleno de alegría, y de fraternidad.

Hemos sentido el paso del Señor. Ha sido nuestra Pascua y ahora queremos mantenerlo vivo cada día con la ayuda del Espíritu Santo.

Esto en cuanto a lo más principal y que da sentido a todo lo demás.

Luego vienen los acontecimientos de esta vida terrena y que no podemos ignorar, porque es ahí donde se fragua la vedad de nuestra entrega.

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Los primero y más bonito, son tantas fiestas de cumpleaños, de solemnidades, de acontecimientos… Y de lo que damos muchas gracias al Señor, es que podemos estar todas juntas; las hermanas, aunque con algunas limitaciones, acuden a todo, tanto al coro, trabajo y demás actos de comunidad. El ultimo acontecimiento más grande ha sido las bodas de oro de nuestra hermana M.ª Raquel, que las celebramos por todo lo alto el segundo domingo de Pascua, Domingo de la Divina Misericordia. Todo fue una sorpresa para ella. Quiso celebrarlas en intimidad en su fecha del 3 de marzo; ya no esperaba nada más, y he ahí desde sospesa tras sorpresa, va viviendo este acontecimiento con la alegría y acción de gracias que es lo personal de ella.

La Eucaristía con amigos de la comunidad y fieles de todos los domingos… fiesta de comunidad… y regalos, muchos regalos de la federación y de los amigos del monasterio. Ha sido un gozo muy grande para ella y para todas y damos gracias con ella a Jesús y a todos los que habéis contribuido. ¡GRACIAS!

Otro acontecimiento un poco mas ruidoso y largo, ha sido las obras de la Avda. Cataluña. 14 meses de polvo, excavadoras, tractores y embotellamientos- pues no se cortó la circulación, sino que hicieron una vía y luego la otra.

Nuestra acera era la más afectada por las obras, pue colocaban por allí los suministros de agua, desagües y todo lo demás y teníamos que vigilar que no nos hicieran perjuicio en el monasterio. Las excavadoras nos estropearon la tapia, nos dejaron varias veces días enteros incomunicadas; los suministros, correo, visitas. Toda una odisea que había que solucionar en cada momento lo mejor que podíamos, procurando no perder la paz ¡y la vigilancia!

Como nota mas curiosa, fue cuando unos de los primeros días de la obra, al comienzo de la Eucaristía (8,30) comenzó un ruido enorme y a temblar toda la iglesia, especialmente el torreón del Presbiterio. Las personas allí reunidas, salieron corriendo a la calle, creyendo se caía todo… ¿Que había PASADO? Pues que empezó una excavadora enorme a trabajar allí mismo para hacer la zanja … luego los demás días pedimos y lo hicieron, de empezar después de la Misa. Como la tapia se estropeó, grandes fueron los tramites que hubo que hacer para que nos lo pagara el ayuntamiento… Cuando entraban a ver los desperfectos, se quedabas maravillados de ese espacio verde de paz y tranquilidad en el convento…y decía el jefe de obras que se convirtió en nuestro mejor amigo y aliado: “Aquí me venía yo a vivir un año entero…”

Pero gracias a Dios, salimos de todo, y el 2 de febrero pasado, vino la alcaldesa a inaugurar las Avda., Cataluña que ha quedado muy hermosa, con amplias aceras, sus jardincitos, bancos y farolas y el conventito favorecido, como un remanso de paz en medio de la ciudad, con el autobús a la puerta; como pusimos mucha arboleda previendo el futuro, queda muy recogido y con muchos sitios para estar y gozar de nuestro espacio exterior. Hermanas todo llega – aunque cuesta sus trabajos -y no digamos de gestiones administrativas…

Así que con estos y otros asuntos que tenemos pendientes, vamos caminando con la ayuda del Señor que nos acompaña siempre. “La queja” es que no hay tiempo para más … pero como dice el Santo Padre “Donde no hay amor, ponga amor y sacará amor.”

Pero lo principal, es no perder la paz y la confianza y mantener vivo el Proyecto común de la oración, fraternidad, formación, liturgia, etc.; lo demás se ira solucionando “por añadidura” haciendo eso poquito que está en cada una con la ayuda de Jesús.

Bueno queridas hermanas, ya os he compartido nuestra etapa pasada y nuestro camino a seguir. Confiamos en vuestra oración y seguimos juntas como federación en el momento que nos toca vivir apoyadas en El y en la Madre del Carmelo que con su Si alegre y generoso es siempre nuesto modelo y nuestro aliento en todo.

A las que habéis vivido estas situaciones de fusión … y las que estáis ahora en ello, os tenemos muy presentes y os decimos: Hermanas como decía S. Teresita :” Poco a poco, se puede mucho”. El esta siempre con nosotras y si no apartamos los ojos de Él, se nos hará todo poco. Ella nos quería valientes y entregadas por el bien la Iglesia.  La Santa Madre nos anima y nos muestra el camino. Buena Madre tenemos, que supo de andares, de negocios, de dificultades, pero con determinada determinación, siguió adelante siempre y nosotras sus hijas e hijos, somos el fruto de todos sus afanes.

Que el momento que estamos viviendo como Orden en la renovación de las constituciones, nos haga ahondar en lo esencial, caminar con determinación hasta llegar a la Fuente Interior del alma donde se encuentra TODO, Y se posee AL TODO.

Que el Espíritu Santo nos conceda los Dones que más necesitamos cada una y cada comunidad, para responder a la voluntad del Padre. Amen

CAMINEMOS, CAMINEMOS PARA EL CIELO…

       -San José y Santa Teresa- Zaragoza-