15 10 14 Albacete, Hna. Yuly, Experiencia del curso en Úbeda

Soy hermana Yuly de Albacete. Quisiera comenzar este breve escrito agradeciendo a hermana Salud por facilitarnos este espacio de compartir con todas nuestra experiencia en el curso que tuvimos el pasado septiembre. También trasmito mi agradecimiento a la federación por su aportación para que pudiéramos asistir.

Desde que se anunció el curso, me hizo mucha ilusión. Llevaba un tiempo deseando que hubiera alguno que tratara sobre santa Teresa y san Juan de la Cruz, y lo manifestaba en la evaluación al final de cada curso. Además, contaba con el aliciente de que podían participar nuestras hermanas de Vietnam y que nos encontraríamos presencialmente con otras hermanas, algunas caras nuevas y otras que ya nos eran familiares debido a la formación On-line.

La anticipación fue creciendo poco a poco y el encuentro con todas, un poco tímido al principio, resultó cálido y agradable. Aún se me dibuja una sonrisa al recordar las sobremesas, las recreaciones -que animaron nuestras hermanas de Talavera y Badajoz-, y el amistoso caos del fregado. Sin mencionar la acogida que nos dispensaron los padres, las madres de Úbeda y las de Linares.

Alguien podría pensar que solo fuimos a jugar. Reconozco que aprovechamos bien los ratos libres y nos divertimos mucho, pero también estuvimos atentas y dispuestas para recibir todo lo que Teresa Gil traía preparado; pues, aunque sobre la santa pueda haber muchos cursos, libros y material en casa, en sus escritos siempre es posible excavar y hallar nuevos tesoros.

Teresa Gil nos propuso rastrear en el itinerario vital de Santa Teresa las huellas que configuraron su seguimiento de Cristo y que ella, madre y maestra, quiso trasmitir a sus hijas. Nos planteaba la oración, es decir, la relación con Jesús, como una relación transformante y nos condujo a través de los hitos, “los términos” por los que Dios iba disponiendo a Teresa. Los dividió en tres grandes etapas: infancia y adolescencia, su tiempo en la Encarnación y su andadura como fundadora.

En esas etapas, a través de sus crisis, luces y sombras, caminamos con Teresa y fuimos comprobando la fuerza del deseo de eternidad que la movía y el ansia de verdad que no le permitía acomodarse en el mediocre seguimiento de Jesús, “andar como los muchos”. E hicimos un viaje también a las raíces de nuestra propia llamada, rescatar la importancia del deseo primero que nos impulsó y buscar nuestros propios momentos fundantes, esos instantes decisivos que nos arrojan hacia adelante.

Fue una propuesta muy interesante de reconocer en el camino de Teresa los puntos comunes que todas vamos transitando. Me gustó que no quisiera tanto trasmitir conocimientos teóricos y datos, sino que de alguna manera nos diera pistas y claves para interrogar a la santa en sus escritos y a nosotras mismas. Y así, con sinceridad y transparencia, podamos ir cultivando una relación de vivo amor y entrega a ese Dios amante del que nos habla santa Teresa y que, como a ella, nos invita a su intimidad.