23 02 24 Puzol, Anna, Tocar y gustar cielo en este suelo

Hoy cumplo setenta años.
A esta edad, deseo la paz serena,
la esperanza y la confianza plena.
La realidad  de mis momentos
está envuelta de recuerdos
y de personas que ya se fueron.
Es el tiempo del gozo interior.
Tocar y gustar cielo en este suelo.

Me queda la alegría del amplio cielo,
La placidez de las caricias del viento,
el encanto de contemplar el mar.
Me recrea el cantar de los gorriones,
el vuelo de las palomas y el jardín en flor.
Cercano, el pueblo se expande,
bullicio de gente, vida trabajo y fiesta.

Cuando los años se acumulan,
me envuelve una gran soledad.
Conformada estoy en tu presencia,
tan amable y fiel.
Me pones semblante nuevo,
el que tendré en el gozo de nuestra eternidad.
Todo comienza en esta hora.

Cuando los deseos y proyectos se evaporan,
me quedas Tú, como realidad que me lleva.
Tú, llenura de mi existencia.
Confirmada y conformada vivo en ti.

Todo ha pasado tan velozmente.
Y espero serena lo que está por venir.
Nuestro definitivo encuentro,
el abrazo eterno.
No voy sola a tu encuentro.
En ti y en mí, llevo lo que amamos.
Abrazaré la plenitud de lo que has redimido.

Voy a ti llena de ti,
llevada por ti.
Llena estoy de lo que te llena a ti.
Nada se ha perdido de lo que Dios ha creado.

He aprendido a escuchar los corazones heridos.
Escucha compasiva, mano blanda,
toque delicado y sonrisa aliviadora.
“No se turbe vuestro corazón”.
He descansado la agitación y pasión en el amor.
En Dios amor.

Me queda el cielo, el viento, el mar.
El pueblo, la comunidad, la fraternidad.
Lo que he labrado, sembrado, cosechado,
el jardín, los gorriones y las palomas.
Todavía es demasiado hasta la desnudez total.
Llena de confianza, estoy a la espera de tu llamada
y el descanso final.