25 10 25 Albacete, Hna Mª Odile, Todo es Gracia

Queridas hermanas, soy María Odile, soy de Vietnam y llevo más de un año en Albacete, España. Un año no es un tiempo largo, pero ha sido suficiente para experimentar profundamente la calidez del Amor de Dios y la bondad de las personas de este lugar.

Para mí, venir a España no sólo ha sido un viaje de conocimiento, sino también un camino espiritual. Siento claramente que no camino sola: en cada paso de mi camino, Dios me acompaña y me conduce a acercarme más a las raíces espirituales de la familia del Carmelo.

Cuando llegué a España, todo era nuevo: las personas, el idioma, el ritmo de vida… Sin embargo, lo sorprendente fue que, en medio de tantas novedades, me sentí rodeada por una paz profunda y una alegría serena. Las personas aquí son muy amables, sinceras, generosas y abiertas. Sentí en lo más profundo del corazón esa calidez humana y fraterna. Durante el tiempo que he vivido en la comunidad Carmelita de Albacete, no sólo he aprendido el idioma, sino también muchas lecciones valiosas de las personas que he encontrado, especialmente de las hermanas del monasterio. Ellas no me enseñaron con palabras, sino con sus vidas, aprendí muchas cosas buenas de la vida de oración, humildad, pobreza, amor y servicio. Esa manera de vivir sencilla y silenciosa me ha ayudado a comprender más profundamente el espíritu del Carmelo.

El pasado septiembre también tuve la oportunidad de asistir a un curso en Úbeda. Fue una experiencia realmente maravillosa, aunque mis conocimientos de idiomas eran limitados, lo mas valioso fueron los días que pasamos aprendiendo, compartiendo y conviviendo juntos. Recibí mucho cariño y ayuda de parte de la profesora y de las hermanas. Este tiempo tan especial me dejó mucho recuerdos bonitos e inolvidables.

Doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de vivir en España, una tierra no sólo rica en cultura, sino también santa, donde nacieron grandes santos de Carmelo, como santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz. Me siento verdaderamente feliz de poder volver a las raíces espirituales de la familia de Carmelo. Sí, para mí “TODO ES GRACIA” ¡Doy gracias a Dios por todo!